TRABAJO LOGOPÉDICO SOBRE IMPLANTE COCLEAR
Como es sabido, las habilidades auditivas se organizan en cuatro niveles secuenciales que en ocasiones se superponen. Estos son: detección, discriminación, identificación y comprensión. Veamos cada una por separado.
La Detección consiste básicamente en captar la presencia del sonido.
Esta habilidad permite a la alumna saber que el sonido está presente o ausente. Es el primer paso para el aprendizaje auditivo y de ella dependen los niveles más altos de procesamiento.
La Discriminación consiste en poder comparar dos estímulos y determinar si son iguales o diferentes. Para esta tarea es necesario que los niños manejen dichos conceptos o que se le presenten tareas donde haya sólo dos estímulos en juego. Este nivel se plantea por las dificultades que presentan los alumnos con algunos rasgos de los sonidos del habla. Cuando se realicen este tipo de tareas hay que tener en cuenta que únicamente se están comparando dos estímulos entre sí.
La Identificación o reconocimiento se basa en la posibilidad de utilizar ciertos rasgos acústicos para seleccionar un estímulo dentro de una serie de opciones. Ya no se trata de una mera comparación dado que tiene que haber, por lo menos, más de dos estímulos presentes. La diferenciación entre
Identificación y Reconocimiento se basa en cómo se realizan las tareas, ya sea en formato cerrado (los alumnos tienen los estímulos presentes o saben con certeza cuáles van a ser las opciones que se les van a presentar auditivamente) o en formato abierto (no se cumplen los requisitos anteriores).
En este último caso, que corresponde al Reconocimiento, se trata de una habilidad muy superior a la anterior dado que los niños no tienen referente alguno y por lo tanto tienen que valerse de su conocimiento, del contexto acústico y lingüístico y de la información almacenada en su memoria auditiva para responder.
La Comprensión, último nivel, es la habilidad que va a permitir a los alumnos procesar la información que recibe por audición para construir el significado de las palabras y para decodificar los mensajes. Esta habilidad no es estrictamente auditiva ya que otras áreas de procesamiento más complejas, además de la audición, entran en juego. Pero hay que tener en cuenta que la comprensión auditiva es el mecanismo por el cual se puede utilizar la audiciónno sólo para la decodificación de los mensajes sino para el desarrollo semántico, gramatical, morfológico y fonológico del lenguaje. Una vez que hayan adquirido la habilidad para comprender el lenguaje auditivamente podrán adquirir información nueva a través de la audición sin necesidad de acceder a ella primero a través de otros sentidos, como puede ser la vista. La comprensión auditiva es un requisito para que se empleen el canal auditivo como principal para la adquisición del lenguaje y esto se puede lograr en aquellos niños cuyo canal auditivo se restablece o habilita de forma temprana, siempre que no existan problemas específicos para el procesamiento de las señales auditivas o un trastorno para la comprensión del lenguaje concomitante con la discapacidad auditiva.
Por último, hay que tener en cuenta que los objetivos en cuanto a las habilidades auditivas deben plantearse según las necesidades de cada niño.
No se tiene que comenzar necesariamente por la detección para finalizar en la comprensión. Aunque la jerarquía nos indica que es necesario poder detectar un sonido para poder discriminarlo luego y poder identificarlo después, los niveles de procesamiento superior influyen en el procesamiento de los niveles inferiores.
La dirección de la aplicación del programa de intervención ha de estar puesta en la adquisición del lenguaje y, por lo tanto, el objetivo principal desde el inicio es la comprensión auditiva del lenguaje.
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